Infraestructura y carbono neutralidad
El sector de la construcción sigue ignorando su rol crítico en la crisis climática. Aunque la sostenibilidad decora los discursos corporativos, los datos son alarmantes: la infraestructura construida consume el 32% de la energía y genera el 34% del CO2 mundial. Es inadmisible que sigamos edificando bajo lógicas del siglo pasado.
Para frenarlo, Chile cuenta con la Estrategia Nacional de Huella de Carbono para el Sector Construcción hacia la carbono neutralidad al 2050. Sin embargo, las metas en el papel no reducen emisiones. El verdadero cambio exige fiscalizar e integrar herramientas de precisión técnica como la tecnología BIM (Building Information Modeling). Este estándar no debe ser opcional; permite simular escenarios estructurales y cuantificar con rigor la huella de carbono en el diseño temprano, deteniendo el impacto antes de colocar el primer ladrillo.
La infraestructura sostenible ya no es una alternativa ética o un beneficio operacional a largo plazo; es una urgencia de supervivencia urbana. Frente al crecimiento desordenado de nuestras ciudades y la indolencia ante las emisiones de CO2, transitar hacia obras de bajo impacto ambiental es la única decisión estratégica viable. Cumplir los compromisos climáticos exige dejar de proyectar intenciones y empezar a imponer exigencias reales en cada obra del país.
Retomemos el trabajo que inicio PlanBIM el año 2016, como política de estado, en aras de la digitalización.