Consolidar regulación moderna para una transición ejecutable

“La regulación no puede permanecer estática mientras el mercado evoluciona aceleradamente”.

Aura Caraballo Castillo

Aura Caraballo Castillo integra el Consejo de Administración de la Superintendencia de Electricidad en un punto de inflexión para el sistema eléctrico: transformaciones tecnológicas, nuevas exigencias de resiliencia y una conversación regional cada vez más activa sobre sostenibilidad, almacenamiento y ciberseguridad. Desde su perspectiva, la responsabilidad de un consejo en este contexto exige combinar diversidad de pensamiento, visión de largo plazo y capacidad de articular intereses para traducir planificación en ejecución. En su rol —también como representante del presidente del Consejo del Organismo Coordinador del Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI) y con experiencia regional en CECACIER— plantea que el valor está en comprender cómo convergen regulación, innovación, gobernanza y sostenibilidad financiera del sistema, para sostener estabilidad en el presente sin renunciar a una visión de futuro. Esta conversación se centra en cómo se interpreta el entorno, cómo se convierte esa lectura en decisiones regulatorias y qué condiciones institucionales deben fortalecerse para que la transición energética se convierta en resultados.

En el contexto actual del sector eléctrico y energético, ¿qué le está exigiendo más su rol en este momento y qué decisión ha debido ajustar para responder a esa exigencia?

Ejercer con responsabilidad el rol de miembro de consejo en un momento de transformaciones profundas exige afinar la escucha estratégica y profundizar el conocimiento del sector —regulación, comprensión técnica, entendimiento financiero y orientación a mejora del consumidor final. Su énfasis está en construir puentes entre visión pública y ejecución privada, y habilitar espacios de colaboración donde distintas miradas fortalezcan la toma de decisiones.

Desde su posición en el Consejo, ¿qué señales del entorno está priorizando hoy para anticipar riesgos y oportunidades (regulatorias, operativas, tecnológicas y de sostenibilidad), y por qué esas señales pesan más que otras?

Prioriza señales que hoy redefinen la conversación energética: aceleración tecnológica, transición energética, resiliencia climática, almacenamiento, ciberseguridad y sostenibilidad financiera del sistema. Afirma que la regulación no puede permanecer estática ante un mercado que evoluciona rápidamente, y resalta discusiones y actualizaciones regulatorias vinculadas a generación distribuida, almacenamiento, digitalización, movilidad eléctrica, calidad del servicio y modernización operativa, además del aprendizaje de mejores prácticas desde la articulación regional.

En los últimos 12 meses, ¿cuál ha sido la decisión más determinante que ha impulsado o respaldado, y qué criterios utilizó para tomarla y sostenerla frente a presiones o incertidumbre?

Más que una decisión aislada, destaca el enfoque de fortalecer una visión regulatoria orientada a preparar el sistema eléctrico dominicano para la transición energética y los desafíos futuros. Señala la construcción de normativas que aporten claridad, previsibilidad y viabilidad a proyectos estratégicos, respaldadas por diálogo entre Estado, regulador y sector privado, y por aprendizajes regionales sobre gobernanza moderna y colaboración entre actores.

En términos de impacto, ¿qué resultados concretos destacaría del último año y con qué indicadores los respaldaría?

Resalta reglamentos, resoluciones y discusiones regulatorias para modernizar el mercado eléctrico; marcos vinculados a generación distribuida, almacenamiento, ciberseguridad, calidad de respuesta al usuario y actualización tarifaria; avances en renovables y proyectos de almacenamiento alineados con el Plan Energético Nacional; y fortalecimiento de confianza regulatoria para apertura a nuevas inversiones. [Dato por confirmar: 2–3 cifras o indicadores oficiales del período].

Mirando a los próximos 12–24 meses, ¿qué visión busca consolidar para el sector y qué legado aspira a dejar desde su rol, especialmente en transición energética, sostenibilidad y participación de más talento femenino en la industria?

Plantea consolidar una institucionalidad robusta y eficiente, y convertir planificación en ejecución mediante mayor conversación entre actores. En sostenibilidad y visibilidad femenina, impulsa una cultura interna que pueda replicarse en el sector, además de programas educativos sobre eficiencia energética. Subraya que el reto no es solo ocupar espacios, sino elevar la conversación y demostrar el valor de la diversidad de pensamiento en una industria estratégica.

La conversación deja una idea central: una transición energética creíble se sostiene con gobernanza y con regulación que acompañe la innovación, sin perder de vista la sostenibilidad financiera del sistema. El liderazgo regulatorio, en este enfoque, se mide por capacidad institucional y por confianza: marcos claros, diálogo público-privado y resultados verificables para el usuario final. En paralelo, la apertura a talento diverso en especial femenino se convierte en una palanca para enriquecer decisiones y elevar estándares.

Factores clave

  • Gobernanza con visión de largo plazo y estabilidad presente.
  • Regulación dinámica que acompañe tecnología, resiliencia y ciberseguridad.
  • Diálogo Estado–regulador–sector privado para claridad y viabilidad de proyectos.
  • Cultura institucional que habilite sostenibilidad y más participación de talento femenino.

En los próximos meses, el foco será ejecutar lo planificado y fortalecer confianza regulatoria. El objetivo: un sistema más moderno y resiliente, con reglas claras y resultados medibles.