Acelerar transición energética con disciplina
"El crecimiento sostenible requiere disciplina: no todos los proyectos deben ejecutarse, y la responsabilidad técnica debe estar por encima de la urgencia comercial".
Roberto Borda
En el debate energético dominicano, la transición dejó de ser una aspiración para convertirse en un imperativo operativo. Las empresas enfrentan presión por reducir costos, sostener continuidad y responder a estándares de sostenibilidad cada vez más exigentes. En ese cruce de variables como la regulación, tecnología, financiamiento y capacidad de ejecución, se ubica la propuesta de Roberto Borda, ingeniero civil con maestría en Gestión de Proyectos y gerente general de ENSO, firma enfocada en generación fotovoltaica y almacenamiento de energía.
Borda define la función de ENSO como la de un acompañante estratégico en decisiones energéticas: partir de necesidades reales de consumo y operación, y traducirlas en soluciones viables que reduzcan costos y huella de carbono sin comprometer confiabilidad. Su visión se apoya en una premisa concreta: la tecnología no garantiza resultados por sí sola; el valor emerge cuando se integran buena ingeniería, gestión rigurosa y comprensión del negocio del cliente. En un mercado que acelera, con marcos regulatorios en evolución y un interés creciente por resiliencia ante eventos de interrupción, su enfoque insiste en un estándar: medir, comparar, corregir y sostener el desempeño a lo largo del tiempo.
¿Cómo define hoy el rol de ENSO en el ecosistema energético dominicano y qué problema concreto buscan resolver para sus clientes?
ENSO existe con el propósito de ser un catalizador de la transición energética en la República Dominicana. Nuestro rol es acompañar a nuestros clientes en la toma de decisiones energéticas, partiendo de sus necesidades reales de consumo, operación y sostenibilidad. Buscamos resolver cómo reducir costos energéticos y huella de carbono sin comprometer la confiabilidad de la operación. Para lograrlo, diseñamos soluciones basadas en generación fotovoltaica, almacenamiento de energía y una ejecución técnica robusta, procurando siempre ofrecer sistemas eficientes, resilientes y económicamente viables.
Mirando su trayectoria, ¿cuáles han sido 2–3 hitos que más han moldeado su forma de liderar y ejecutar proyectos?
Uno de los hitos más importantes ha sido emprender y consolidar ENSO en un sector altamente técnico, regulado y competitivo. Ese proceso me enseñó que liderar no es solamente tener una visión, sino convertir esa visión en procesos, equipos y resultados medibles, el cual me tomó bastante tiempo entenderlo de manera correcta al ser un sector tan intensamente regulado. Igualmente, encontrar compañeros que compartan la misma visión y desempeño ha sido un reto importante. Nuestro equipo entiende la importancia de la misión general de la empresa y entiende la importancia de su rol dentro de ella.
Otro hito clave ha sido ejecutar proyectos energéticos donde confluyen múltiples variables: ingeniería, permisos, financiamiento, operación del cliente, proveedores y cumplimiento regulatorio. Eso ha moldeado mi forma de liderar con una mentalidad muy enfocada en planificación, control de riesgos y ejecución disciplinada.
Finalmente, mi formación como ingeniero civil y en gestión de proyectos me ha permitido entender que la tecnología por sí sola no garantiza resultados. Lo que realmente genera valor es integrar buena ingeniería, buena gestión y una comprensión clara del negocio del cliente.
¿Qué señales del mercado le indican que 2026 será decisivo para energía y minas en RD?
Una de las señales más importantes es la Resolución SIE-007-2026-REG de la Superintendencia de Electricidad, que establece un nuevo marco para la aprobación, interconexión y operación de instalaciones de generación distribuida. Esta normativa moderniza el proceso y puede aportar mayor claridad, trazabilidad y agilidad al desarrollo de proyectos solares en el país.
Además, estamos viendo una mayor presión de las empresas por reducir costos operativos y asegurar mayor estabilidad energética. Con los recientes eventos de apagones que se registraron en el país hemos visto un gran interés para sistemas de almacenamiento residenciales. Al igual, la situación que se ha desatado en el medio oriente nos recuerda que no debemos de ser tan dependientes de fuentes que no producimos y debemos maximizar el aprovechamiento del recurso solar que poseemos.
Por eso entiendo que 2026 puede marcar un punto de inflexión: regulación más clara, mayor demanda, mejores tecnologías y una conciencia empresarial más fuerte sobre la importancia de la independencia energética.
¿Cuáles son hoy los principales cuellos de botella para escalar soluciones solares industriales/generación distribuida en el país?
La incertidumbre en los tiempos de aprobación, interconexión y respuesta de los distintos actores del sistema. También existen retos relacionados con la capacidad de las redes. Entiendo que la nueva resolución de generación distribuida va a ayudar a solucionar una parte importante de esos obstáculos. El reto ahora no es solamente tener una buena normativa, sino asegurar que los procesos se ejecuten con velocidad, transparencia y criterios técnicos bien definidos
¿Qué criterios usan para priorizar y decidir qué proyectos asumir? ¿por qué?
En ENSO priorizamos proyectos donde exista una combinación saludable entre viabilidad técnica, rentabilidad y capacidad real de ejecución. No asumimos un proyecto únicamente porque sea impactante. Vemos cada proyecto y su ejecución como un megaproyecto individual y evaluamos si la solución propuesta realmente puede ser ejecutada con el flujo y los estándares de calidad que defendemos. Analizamos el perfil de consumo del cliente, el retorno esperado, las condiciones del techo o terreno, la capacidad de interconexión, los permisos requeridos, la disponibilidad de equipos y los riesgos operativos.
En ocasiones hemos optado por no participar en licitaciones donde los requerimientos y flujos presentados son bastante estrictos. Valoramos mucho el perfil del cliente y que exista claridad en los objetivos, compromiso con el proceso y una visión de largo plazo.
Para nosotros, un buen proyecto no es solo el que se vende, es el que se diseña correctamente, se ejecuta bien y mantiene su desempeño durante años.
Comparta un ejemplo reciente de una decisión difícil y el aprendizaje principal que dejó.
Como mencioné anteriormente, hemos optado por no participar en proyectos que, aunque parezcan lucrativos podían causar estrés un nuestro proceso operativo. En este sector existe la tentación de vender capacidad instalada sin mirar profundamente las condiciones reales del proyecto. Hemos aprendido que tomar muchos proyectos a la vez y no tener la capacidad de ejecutarlos de una manera eficaz es una manera de destruir la reputación de la empresa con el objetivo de acaparar mucho volumen. Luego que nuestro techo de capacidad de ejecución es topado, nos concentramos en ejecutar y concentrar nuestros esfuerzos en estas operaciones, de esta manera protegemos la relación con el cliente y la reputación de la empresa.
El principal aprendizaje ha sido que el crecimiento sostenible requiere disciplina. No todos los proyectos deben ejecutarse, y no todos los clientes necesitan la misma solución. La responsabilidad técnica debe estar por encima de la urgencia comercial.
En ejecución, ¿qué errores ve más frecuentes en el diagnóstico inicial y qué indicadores siguen para asegurar desempeño y ahorros verificables?
Uno de los errores más frecuentes es diseñar sistemas partiendo de supuestos incompletos: no analizar correctamente la curva de consumo, sobredimensionar o subdimensionar la solución, ignorar condiciones estructurales, sombras, degradación esperada o limitaciones de interconexión. También se comete el error de vender el ahorro como una promesa estática, cuando en realidad depende de muchas variables: consumo real, tarifa, disponibilidad del sistema, mantenimiento, clima, orientación, calidad de equipos y comportamiento operativo del cliente. Para asegurar desempeño, damos seguimiento a indicadores como generación real versus generación estimada, disponibilidad del sistema, rendimiento específico, ahorro económico mensual, reducción de emisiones, comportamiento de inversores, degradación y alertas operativas. La clave está en medir, comparar y corregir. Lo que no se monitorea, no se puede garantizar. Al igual, el servicio posventa garantiza la rentabilidad del sistema instalado y siempre estamos concentrando mayores recursos en el O&M de nuestros clientes.
Si pudiera proponer 2 medidas concretas para acelerar la transición energética en RD en los próximos 12–24 meses, ¿cuáles serían y por qué?
La primera medida sería definir con mayor claridad el marco regulatorio para soluciones de almacenamiento de energía, especialmente los sistemas Stand-Alone BESS. Si queremos avanzar hacia una matriz más resiliente, flexible e independiente, el almacenamiento debe tener reglas claras para su desarrollo, operación y remuneración.
La segunda medida sería simplificar y digitalizar aún más los procesos de permisos, interconexión y seguimiento de proyectos de generación distribuida. Una transición energética efectiva no depende solamente de tecnología; también depende de procesos ágiles, instituciones coordinadas y reglas predecibles.
Estas dos medidas permitirían acelerar inversiones, reducir incertidumbre y facilitar que más empresas y usuarios adopten soluciones renovables de manera segura y eficiente.
Factores clave
- Disciplina de crecimiento: seleccionar proyectos por capacidad real de ejecución.
- Regulación y procesos: claridad normativa + agilidad institucional como aceleradores.
- Medición del desempeño: monitoreo continuo para garantizar ahorros y confiabilidad.
- Integración técnica y de negocio: ingeniería + gestión + entendimiento del cliente.
En un entorno donde la regulación se actualiza y la demanda empresarial exige resiliencia, la transición energética se vuelve una decisión de gestión: priorizar proyectos ejecutables, medir impacto y sostener desempeño. El enfoque de Roberto Borda se centra en convertir la promesa tecnológica en resultados verificables, con disciplina operativa, criterios de riesgo y una cultura de monitoreo que protege la reputación técnica y la confianza del cliente.